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La toxina botulínica (mejor conocida con el nombre comercial Bótox®), es un medicamento neuromodulador que se utiliza desde los años 80 con fines médicos. Empezó a usarse en oftalmología para corregir los espasmos musculares excesivos que ocasionan problemas visuales a quienes sufrían la condición. Así se dieron cuenta que mejoraban también las patas de gallo y comenzó a darse uso estético a este medicamento. Es muy importante saber que antes de una aplicación de toxina, se debe hacer un diagnóstico médico, descartar contraindicaciones, gestionar expectativas y seleccionar la dosis de toxina más indicada para cada caso.
El bótox tiene muy mala fama, pero mucha de ella es pura desinformación. Muchas veces he escuchado “lleva mucho bótox en los labios” y esto es completamente incorrecto. La toxina botulínica no se inyecta en labios pues no aporta volumen, su trabajo es relajar músculos que generan arrugas dinámicas, en concreto, la usamos en la frente, entrecejo y patas de gallo. Todo lo que se vea como volumen excesivo en la cara de una persona, pueden ser muchas cosas excepto bótox.
Acerca del “baby bótox”. Se ha popularizado este nombre al uso de toxina botulínica en menor dosis a la necesaria para paralizar un músculo. Verdaderamente ha sido siempre mi forma de trabajar. Me gusta dejar que los músculos se muevan un poco para conservar la expresividad de la persona, ¿que el efecto no durará mucho…?
Durará 3-6 meses dependiendo de la fuerza muscular y la gesticulación de cada uno, pero mi filosofía no es que te dure mucho el tratamiento, sino que el tiempo que te dure, te guste el resultado, te reconozcas en el espejo y no sientas como que tienes la cara rara.
El bótox ayuda a reducir la apariencia de las arrugas en la frente, entre las cejas y alrededor de los ojos (patas de gallo) que se generan con la gesticulación. Al relajar los músculos faciales, se reduce la tensión que provocan al moverse y que dan lugar a dichas arrugas.
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El ácido hialurónico es uno de los tratamientos de medicina estética más solicitados por mis pacientes. ¿Por qué? Porque su uso es uno de los mejores recursos que tenemos a nuestra disposición para enfrentarnos a la flacidez del rostro y del cuello. Un problema que podemos sufrir cualquiera, ya que surge al perder volumen debido a la edad o el adelgazamiento.
De modo que la inserción del ácido hialurónico nos devuelve un aspecto más jovial, incluso más lozano y saludable, ya que consigue que los tejidos vuelvan a su posición original.
¿Quieres saber algo más sobre las características de este tratamiento de medicina estética? Ahora te cuento todo sobre el ácido hialurónico. Y entre otras cosas, cuál es el que yo empleo en mis tratamientos y cómo lo aplico sobre el rostro y cuello de mis pacientes.

